El Ministerio Fiscal solicita 30 meses de cárcel para un Policía por el homicidio imprudente de un atracador

Acabó con la vida de un atracador al tratar de realizar un disparo intimidatorio y pensar que su arma reglamentaria estaba cargada con un cartucho de fogueo.

El representante del Ministerio Público le imputa un delito de homicidio por imprudencia grave y reclama a la Administración General del Estado el pago de 103.000 euros en concepto de responsabilidad civil subsidiaria para los familiares del fallecido, según ha informado euskalnews.com.

El escrito de acusación señala que sobre las 5:00 horas del 21 diciembre de 2018 J.V.L. acudió junto a un compañero a un local donde fueron advertidos de que se estaba cometiendo un delito de robo con violencia.

Cuando ambos Agentes se dirigían al lugar de los hechos a bordo de un furgón policial, el acusado sacó del bolsillo de su pantalón dos cartuchos «pensando que mete primero el cartucho de posta y luego el de salva que es el que se utiliza con fines intimidatorios y que es de fogueo», es decir, en orden inverso a la salida del arma.

Al llegar al establecimiento J.V.L. observó un vehículo Volkswagen Golf que circulaba con una puerta abierta y a escasa velocidad y que tuvo que ser esquivado por el furgón policial. Su acompañante, casi al mismo tiempo, se percató de que otro vehículo aceleraba y les esquivaba.

Tras dar media vuelta al furgón policial para seguir a ambos vehículos, el acusado se apeó con su arma cargada y descubrió que había una persona en el suelo detrás del Golf, que resultó ser un atracador, y que posteriormente se subió al coche.

Al estar convencido de que había cargado «correctamente» el arma y con intención de intimidar, el acusado disparó su escopeta «dirigiendo el disparo hacia el vehículo Golf» al pensar que actuaba con munición de fogueo.

Siguiendo la versión del fiscal, el procesado notó el retroceso del arma y que la luna trasera del vehículo había estallado, «momento en el que se da cuenta de que había cargado mal el arma, invirtiendo el orden de las municiones, disparando por equivocación el cartucho de posta«.

El disparo acertó en la persona de J.M.R.G., «que logró huir en el vehículo indicado al que siguieron los indicativos que había en la zona, perdiéndolo de vista».

El atracador falleció a consecuencia del disparo, que le causó 9 orificios de entrada de proyectiles en la parte posterior del cuerpo y solo uno de salida. Uno de los proyectiles le perforó la pared posterior de la laringe en donde quedó alojado.

Otro perforó los lóbulos inferior y superior del pulmón izquierdo, ocasionando un hemotórax izquierdo de más de un litro que penetró en la cavidad torácica por el orificio dos, un tercer proyectil que queda retenido en la parte anterior izquierda de los cuerpos vertebrales a nivel t4, t5, otro que salió y cuatro más que se quedan retenidos en el cadáver.

La muerte, sin embargo, no se produjo de forma inmediata tras el disparo, «sino que el carácter vital de los infiltrados hemorrágicos encontrados, así como el derrame pericárdico y la naturaleza de las lesiones, perforación pulmonar que ocasiona hemotórax, indica que hubo un periodo de supervivencia de 30 minutos antes de la muerte».

La escopeta Franchi se encontraba en buen estado de conservación exterior y se trataba de un arma de dotación colectiva de la Policía Nacional española propiedad de dicho cuerpo. Su funcionamiento tanto mecánico en vacío como el operativo, es correcto, según el Ministerio Público en su escrito de calificación. Aún no está fijada la fecha de celebración de la vista oral.

LA VÍCTIMA PERTENECÍA A UNA BANDA DE ALUNICEROS

Los hechos se desencadenaron sobre las 5 de la madrugada en un comercio situado en las confluencias de la calle Diego de León y Núñez de Balboa, en el madrileño distrito de Salamanca. Un grupo de ‘aluniceros’ a bordo de dos vehículos llegaron con la intención de robar el establecimiento.

Pero hasta el lugar también se personaron dos dotaciones policiales. Los Agentes, tras repeler una agresión, practicaron dos disparos con una escopeta reglamentaria, que supuestamente impactaron contra uno de los ladrones.

Minutos después, sobre las 5.15 horas, unos individuos, presuntamente los mismos ‘aluniceros’, dejaron al herido, de 34 años y nacionalidad española, a las puertas del Hospital Virgen de la Torre de Vallecas y huyeron precipitadamente del lugar. El joven presentaba tres disparos en la espalda y se encontraba en parada cardiorrespiratoria.

El propio personal del centro hospitalario, ubicado en la calle Puerto de Lumbreras, empezó a atenderle y, posteriormente, con la llegada del Samur-Protección Civil, comenzaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Tras realizar estos trabajos 30 minutos, los sanitarios sólo pudieron confirmar su fallecimiento.

La Policía Municipal de Madrid colaboró en el primer momento, pero fue la Policía Nacional la que se ha encargó de la investigación para esclarecer esta muerte. El fallecido contaba con antecedentes, la mayoría de ellos por delitos contra el patrimonio.

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